El grupo de scouts Rigel cumple 50 años

El grupo nace en el año 1972 en el colegio Salesianos situado en María Auxiliadora, era el primero en ser mixto en Salamanca, lo cual lo convierte en un grupo de scouts destacado en la ciudad. Fue fundado por Germán Payo, quien se encargó de hablar con el párroco de la iglesia, y dio inicio al grupo, el cual tuvo mucho auge, puesto que tras su creación fueron 200 los socios que se unieron al equipo Rigel.

Tras muchos años asentados en María Auxiliadora, el grupo de scouts se fue desplazando a distintos lugares debido a algunos problemas internos que surgieron. Así, y, en segundo lugar, el grupo se situó en el barrio del Alto del Rollo, de ahí pasó a asentarse en el barrio Garrido (junto al parque Garrido). Tras varios años en esta última localización, hubo un momento de crisis, que dio lugar a una separación del grupo. Principalmente y desde sus inicios el grupo de scouts era el Rigel, y tras este desacuerdo se dividió en dos nuevos grupos, uno mantuvo el nombre inicial, Rigel, y el otro pasó a llamarse Antares. Este último desapareció a los dos años. Este acto causó mucho daño al actual Rigel a nivel de socios, ya que perdieron a mucha gente, pasando a tener únicamente 50 personas en el equipo.

Muchos de los monitores recuerdan esta historia como algo que ha fortalecido al grupo y que ha hecho que se genere aún más ese espíritu de familia que existe entre los miembros. Uno de los ellos es David, de 39 años, él inició su participación en el grupo de scouts con 15 años en 1996 y pudo disfrutar del grupo hasta el año 2011.

«Personalmente, estoy muy feliz de llegar a ver todo lo que se ha conseguido tras tantos años de lucha por sacar adelante el grupo» comentaba David.

Y es que, tras la división del grupo, y desaparición de uno de ellos, en el año 2001, se desplazaron al Zurguén, lugar donde se encuentran actualmente. Pero a pesar de que ahora están asentados en su totalidad, los inicios en este barrio no fueron fáciles.

«Primero, se fue a la iglesia para que nos cedieran una estancia, allí se estuvo muchos años, pero más adelante tuvimos que irnos y ese momento fue muy duro para el grupo» además David explicaba que los monitores comenzaron a irse, ya que muchos conseguían trabajos o tenían que estudiar, y no podían compaginar ambas cosas, lo que también se notó en el número de socios.

Fue entonces cuando decidieron acudir a la asociación de vecino del barrio el Zurguén, y tras algunos imprevistos y posteriores arreglos, fueron poco a poco creciendo y consiguiendo más monitores y mayor captación de niños, hasta día de hoy.

Actividades y juegos como camino para inculcar valores

Si algo destaca por encima de todo en este grupo es la forma en la que desarrollan distintos juegos y actividades para llevar a cabo un objetivo principal: enseñar valores como el respeto o el compañerismo.

Algo en lo que están de acuerdo las personas que forman y han formado parte del Rigel, es que es una experiencia que cambia la manera de ver la vida, «aprendes valores, vives experiencias que te ayudan a crecer como persona y a conocerte» explicaba Vega de 18 años, que actualmente es monitora en el grupo. Por otro lado, Jorge de 45 años, ex monitor y participante de Rigel, exponía «al final es una educación día a día que te va enseñando unos valores mediante el juego y la unión con la gente»

Tanto es así que los que son monitores hoy en día siguen teniendo contacto con sus antiguos monitores lo que refuerza esa actitud familiar que les caracteriza, «siguen yendo los sábados y siguen participando en algunas actividades, son un gran apoyo para los que somos monitores ahora, son los que nos ayudan si hay alguna duda y siguen formando parte de todo» comentaba Vega.

Las actividades que se llevan a cabo son tanto individuales como grupales, repartidas en unidades con distintas temáticas y ambientaciones que se ajustan en función de los rangos de edad y los objetivos que hayan marcado. Todo ello se lleva a cabo gracias a la organización interna que tiene el grupo de scouts, ésta se divide en 5 ramas, que corresponden con las distintas franjas de edad. En función de las necesidades de los niños y depende de cómo se adapten los monitores a cada rama se les asigna un grupo u otro. Con ello, buscan que haya un equilibrio dentro de todas las unidades.

Muchos de los juegos que se realizan siguen siendo iguales, para mantener esa tradición, sin embargo, hay otros que se han ido adaptando a los tiempos. Las actividades se suelen hacer los fines de semana, los sábados de 16:30h a 19h en el Zurguén, además se realizan tres acampadas al año y un campamento de verano.

De generación en generación

Un claro ejemplo de como esos valores se transmiten y se llevan a cabo es el de Jorge Elvira y su hija. Él comenzó en el grupo cuando tenía tan solo 12 años y finalizó su etapa en el equipo Rigel con 23, una experiencia que le ayudó a formarse como persona y que años más tarde le hizo darse cuenta de que él quería lo mismo para su hija.

Con el objetivo de buscar lo mejor para ella, la animó a que probara lo que en su día su padre vivió. Así, su hija comenzó a los 10 años y, actualmente, continúa viviendo esta experiencia, lo que provoca una sensación de orgullo y felicidad en Jorge, «veo la ilusión que le transmite el grupo, y es volver a vivir lo vivido» afirmaba.

Este es solo un ejemplo de como el grupo scouts Rigel mantiene viva tras 50 años esa unión que les convierte en familia y que provoca que cada vez sean más personas las que quieran unirse al equipo.

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